Debido a un viaje laboral ni la siguiente semana ni la otra pudimos vernos. Eso nos hizo bastante bien a los dos ya que por un lado Marta tuvo una punta de trabajo que la obligó a aislarse del resto del mundo y yo pude poner distancia entre los dos para poder ver desde otra perspectiva la relación.
A estas alturas yo ya sabía que este juego no iba a durar más allá del verano. No creía que sobreviviera a las vacaciones estivales donde cada uno iría por separado a destinos distintos. Como quien dice era una relación con fecha de caducidad, yo lo tenía más que claro pero sabía que Marta no, por lo que de forma paulatina debía ir alejándome de ella para que la experiencia fuera.................
Claudia, vestida de sirvienta, debió ocuparse esa noche de preparar la cena de la señora y después la atendió durante la comida mientras Laura permanecía echada en el piso a los pies de su dueña como se echan los perros, de costado y con las piernas y los brazos extendidos hacia delante.
Más tarde, una vez que Claudia levantó la mesa y terminó de lavar la vajilla, ella y la cachorra comieron en cuatro patas sus.................
El tiempo pasó rápido. Marta y yo no teníamos una cadencia fija para quedar y vernos. A veces salíamos por separado, a veces juntos con sus amigos y otras los dos solos. Laura y Rafa, al igual que su hermana se enteraron al final de que nos habíamos liado, pero no sabían nada de que siguiéramos haciéndolo ni del tipo de relación que ambos compartíamos.
Yo sabía que Marta sentía una devoción absoluta hacia mí, pero tampoco quería que se quedar colgada de mí por siempre, así que de vez en cuando la animaba para que saliera con................
El dolor era casi insoportable. Cada vez que se movía, hacía que le doliese el tapón anal, y si trataba de liberarse, la ondulación de la cadena le provocaba dolorosos tirones de los pezones.
Llevaba muchísimo rato ahí, o al menos se le estaba haciendo demasiado largo. La boca ya le dolía de aguantar el pene de plástico, y no se creía capaz de aguantar mucho más rato. Empezó a respirar más rápido, más que por el cansancio, por los nervios. ¿Qué más le prepararía su vecino? Dios, tantos años viviendo puerta con puerta, y jamás imaginó esta situación....
Entonces dio un respingo al notar como algo afilado la pinchaba en una pierna. Pensó en un alfiler. La pinchó durante unos
Soy Abogado desde hace más de veinte años, conocí desde que era estudiante a Carmen, mi esposa, con la que estoy casado ya cinco años; nuestra vida ha sido de tensa actividad, yo por mi lado trabajando muy duro para mejorar siempre en mi profesión, de lo que no me arrepiento, pues..........
La domina entró en la habitación haciendo resonar sus tacones. Levanté la cabeza y por primera vez la vi en persona, era imponente, alta, de por lo menos un metro ochenta, delgada, su piel blanca, su andar firme y decidido. Llevaba una máscara que ocultaba sus ojos pero que dejaba ver unos carnosos labios pintados de un rojo intenso, su cabello lacio y oscuro caía más abajo de los hombros desnudos. Sus enormes pechos intentaban escapar del corsé de encaje que.............
Hoy en la oficina se nos ha presentado una chica nueva, de pueblo con veinticinco años pero con un cuerpazo de escándalo y de cara no muy fea, pero con una cara de viciosilla que la verdad me ponía.
Yo tengo la costumbre de no mezclar placer con obligación de forma que la mano derecha no sepa lo que hace la izquierda, pero uno de los días a última hora estaba leyendo los correos de mi seudónimo cuando ella, sin................
Desde muy joven, Sara se había sentido acomplejada por sus pezones. Al desarrollarse y crecer de la rápida y notoria manera que lo hicieron sus tetas, sus pezones acompañaron la expansión y la acentuaron. Grandes y oscuros, Sara gastó siempre tiempo y recursos intentando ocultarlos o aminorarlos en blusas blancas y bikinis. Ahora, un curso de más de 30 chicos de entre 15 y 16 años, tenía para su asombro y regocijo el espectáculo de los legendarios pezones de...........
No fue tan complicado encontrar mi casa. Aparcaste y llamaste al portero automático. Tu mano temblaba un poco. Por fin estabas ante mi puerta y te notabas nerviosa por lo que imaginabas que te pasaría. Llevabas tanto tiempo deseándolo. Igual que yo.
Al llegar hasta mi piso, viste la puerta entreabierta. Por ella se escapaba un poco de luz del interior y hasta tus oídos llegaba una suave música chill out. Incluso hasta tu olfato alcanzó un dulce aroma que no supiste identificar. Eso te gustó y tu ánimo se tranquilizó .....................
Poco a poco este almacén se va aclarando. Puedo adivinar que el día está próximo de llegar. Nada, apenas pude dormir de este postura, y es que la jaula es muy pequeña, y solo me permite agazaparme a los lados.
Desde el almacén se pueden oír pasos del personal del club, posiblemente dirigiendo algunos esclavos a la tarea de limpieza. Recuerdo la charla de Lorena al principio, sobretodo en la entrevista, en.............