Se daba una tarde fría como pocas en Carabanchel. Una de esas tardes en las que a la gente les apetece quedarse en la cama, echando una siesta y removiéndose entre las mantas en el sofá, frente al televisor. En mi caso no tuve tanta suerte, pues me dirigía a la peluquería donde tenía que recibir una sesión de masaje para la recuperación de mi espalda.
Al llegar, llamé con cuidado en la puerta, en parte para no lastimarme los dedos. Una de las chicas del local se acercó y me abrió la puerta. La reconocí al instante:
-Buenas tardes Laura- la saludé, fijándome en............
Volvía al D.F. después de cinco años sin pisarlo, el aeropuerto Benito Juárez me recibió ya reformado pero con los mismos defectos de siempre, con sus policías corruptos llamados mordelones, pero con ese sabor a desastre que me cautivó desde el primer día. Raimundo, mi antiguo chofer, me estaba esperando a la salida. No lo veía desde que me fui de México, el cabrón seguía igual, con sus pelos pincho y su blanquísima sonrisa.
-¿Qué paso, Patrón?-, con esta expresión tan mexicana y un fuerte abrazo me...............
Había llegado con tiempo de sobra así que aparqué el coche en el puerto y me fui a unos de mis rincones favoritos desde dónde podía contemplar el mar, el puerto, el edificio Carbonell
y, al fondo, el Castillo de Santa Bárbara.
Su ciudad.
Hoy era un día especial, una cita especial. Llevaba un regalo a mi Amo y eso me llenaba de gozo. Quería que pintase un cuadro para ilustrar un relato, una mujer en una postura sumisa, no me dijo más.
Ese día yo le iba a entregar mi pintura y Él, sin................
Tras la infructuosa incursión de Marta en el sexo lésbico pasaron un par de semanas o tres antes de que incrementara el nivel de sumisión en nuestra relación. El verano se acercaba con celeridad y el calor no paraba de aumentar, recuerdo que aquel año tuvo un estío muy caluroso en todos los sentidos. Laura, la mejor amiga de Marta, celebró su cumpleaños conjuntamente con su hermana ya que ambas habían nacido en la misma semana. Para festejarlo decidieron realizar una fiesta de disfraces en el piso de Rafa y lógicamente nos invitaron a ambos. Yo hacía tiempo que me había alejado de aquellas amistades pero supusieron que me haría gracia asistir y más cuando suponían que Marta y yo habíamos estado liados y con una .............
Y mientras Claudia pasaba por esas tribulaciones como prisionera de Elina hasta la noche siguiente, Laura era llevada por Natalia y Jimena a casa de ésta última después de que Blanca instruyera a ambas sobre la necesidad de que no la malacostumbraran, dado que era una sumisa y debía ser tratada como tal.
-Quédese tranquila, señora. –había sido la respuesta de Jimena. –A ella no sé –y miró a Natalia. –pero a mí me gusta el spanking.
-A mí también, señora Blanca. –coincidió la rubia. –Así que no la vamos a malcriar, jeje.
Viajaron en taxi, con Laura sentada entre...........
Agradezco profundamente los comentarios de todos sobre el primer episodio de esta serie. De nuevo agradezco a momone 89 su inestimable aportación de ideas para esta serie de relatos.
La tiza se deslizó por la pizarra extendiendo la "a" final de "Literatura" un palmo más de lo debido antes de romperse en dos debido a la presión ejercida. Sin volverse hacia la clase, Diana apoyó la mano en la pizarra dejando descansar el peso del cuerpo en ella por que las piernas le temblaban. Sus tacones altos dificultaban el equilibrio. Su boca se entreabrió para..............
Esta es una historia real. Limitada por la realidad, por eso no contiene sexo, sería más bien para aficionados al spanking. Si gusta escribiré una versión ficticia con algo más de picardía
Yo trabajo los domingos, lo cual es una jodienda, porque el sábado me toca preparar la mercancía en un almacén.
Estaba yo trabajando cuando recibí la llamada de un viejo amigo. Como dentro del almacén la cobertura no es buena, levante la persiana para hablar y ,de paso, fumarme un porrito que tenía preparado.
Al alzarse la persiana se abrió ante mi un..............
En el paradisíaco oasis de Jufrah, amenizando la monotonía de la vida en el serrallo, la morocha esclava Isabel continuaba relatando a su amiga Anuska las vicisitudes que ella y su madre Julia habían tenido que atravesar, antes de arribar allí.
—En cuanto a mí —dijo Isabel—, fui colocada en la casa del señor Valentini como sirvienta. Un día después que mi madre empezara a trabajar en el "Paradise", el club.............
Estaba muy excitado ante mi primera asignación como amo. Respiraba rápidamente y sentía el corazón acelerado, la erección se marcaba descaradamente en mis pantalones. Llegué a la puerta de la sala de "enfermería", respiré hondo y recordé los consejos de mi ama, tranquilízate, relájate, los sumisos caen por su propio peso.
Como había caído yo, pero eso era otra historia. Abrí la puerta y entré con paso decidido. La luz era muy tenue y la habitación bastante pequeña, había una silla de ginecólogo a un lado, varios.............
El jueves, día previsto para la subasta de ambas sumisas, Claudia se presentó a las seis de la tarde en casa de su dueña. Allí estaban ya Inés, que había ido para ayudar a Blanca en los preparativos de la reunión, y Laura, obligada por la señora a faltar a la veterinaria a fin de tener más tiempo para dejarla lista.
Ya había sido manguereada y ataviada con el collar, los brazaletes y las tobilleras y encerrada en la despensa cuando llegó Claudia y fue desvestida de inmediato por.................
Estaba a punto de llegarme el orgasmo. Miré su rostro en el espejo donde ambos nos reflejábamos y empujé con mas ímpetu. Al ver sus manos sujetas por las muñequeras en el potro, me llegó por fin. Saqué entonces mi pene de su ano y tras liberar sus manos me senté en el sillón para ver como ella soltaba sus pies del potro hecho por mí en un ataque de bricolaje. Ella me miró a los ojos y después se acercó a mí a gatas. Le ordené, casi pedí, que cogiese la fusta y el antifaz. Obediente me los trajo. Sabedora de lo que sucedería a continuación, me las ofreció sumisamente. Cogí el antifaz y se lo puse privándola de la visión. Después, arrodillada, la incliné hacia atrás juntando sus pies y manos, cerrando un candado en las cuatro anillas de las muñequeras y tobilleras, forzándola en una incomoda postura. Puse mi..............
Aburrido, jugueteo con mi cadena. Llevo casi cuarenta y ocho horas aquí, encadenado a esta cama. Podría decirse que no estoy muy contento. Desde que ella me puso aquí, solo la he visto cuando me traía algo para comer. Esta cadena me permite llegar hasta el baño que hay junto a esta habitación y poco más. Sentado ahora en el suelo, noto el frío de este en mis nalgas. Y pienso que no tardara mucho, pues por la oscuridad que veo ahora por la ventana debe ser ya tarde. No me equivoco. Se abre la puerta y ella entra. Lleva en sus manos las llaves. Me pongo de pie, sin recitar el habitual "a tus pies, mi ama" que forma............